Corazonadas…

 

Te ha pasado alguna vez que al comprar un boleto para una rifa te late uno más que otro? ¿o cuando conoces a alguien como que no te late algo de ésa persona?  u otra más, ¿cuando quieres hacer algo y…de plano sientes mejor que no porque te late que algo puede pasar?. En muchas ocasiones hemos sentido esa duda por hacer alguna cosa o un presentimiento de que algo va a pasar o está pasando.

Según el diccionario de la real academia española, corazonada significa: Impulso espontáneo para hacer una cosa.

Según una investigación de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, la intuición está ligada a las emociones, y éstas a la memoria. Cuando ocurre un presentimiento, éste no se da así por así. Se trata más bien de señales que envía el cerebro a la memoria inconsciente.

 

A pesar de que por mucho tiempo las personas asocian los presentimientos al corazón, el médico Michael Gershon, autor de “El segundo cerebro” y profesor de la Universidad de Columbia, dice que esta capacidad en realidad se siente en el estómago, ya que en el sistema digestivo existe una red de más de 100 billones de neuronas conectadas con el cerebro.
Para Judith Orloff, las personas y las situaciones pueden emitir una energía positiva que te vigorizan o una negativa que te repele. Según la psiquiatra, con especialidad en energía, la intuición es un lujo, algo obligatorio para una vida alegre. Aconseja arriesgarse y confiar en la intuición como una forma de garantizar que la energía florezca.
El músico y compositor Quincy Jones sostiene que la intuición es atender los susurros de Dios. “Es la parte más natural de nosotros. Escucharla nos da energía y poder interno. Creo que todas las respuestas a nuestras preguntas están en el universo. Pareciera que sólo es necesario que bajemos un poco nuestro ritmo para escuchar”.
Ejercicios para estimular la intuición:
• Abre la puerta de un clóset y observa su interior por 20 segundos. Cierra la puerta y apunta todo lo que recuerdes que hayas visto.
• Cada mañana tómate un tiempo para meditar. Esto prepara tu conciencia para recibir información.
• Dedica cinco minutos diarios a mantenerte inmóvil. Siéntate en posición cómoda, con los ojos cerrados y aspira profunda y prolongadamente varias veces hasta relajarte.
• Cuando sientas que no sabes hacia adónde ir, cambia de rutina. Da un paseo, llama a alguien que hace mucho que no ves, come algo fuera de lo habitual.
• Aprendes a identificar cómo se siente un Sí en tu cuerpo y cómo se siente un No.
• Evalúa a nivel de satisfacción qué te proporciona cada decisión.
• Intenta comprender lo que está ocurriendo en un programa de televisión al que le ha quitado el audio.
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